El arte de la novela – Secretos y curiosidades de grandes escritores

Secretos de grandes escritores

Henry Miller: El escribir, como la vida misma, es un viaje de descubrimiento. La aventura es de carácter metafísico: es una manera de aproximación indirecta a la vida, de adquisición de una visión total del universo. Pablo Neruda: escribir para mí es como respirar. No podría vivir sin respirar y no podría vivir sin escribir. Milan Kundera: Escribir es el placer de contradecir, la felicidad de sentirse solo contra todos, la alegría de provocar a los enemigos y de irritar a los amigos.

Plinio Apuleyo:
Escribir es también un acto de magia, inmovilizar o conservar lo que, de acuerdo con la ley más esencial de la vida,(el movimiento), se va inexorablemente. En última instancia, el escritor, como el pintor o el músico, no es sino un coleccionista. Julio Cortázar: Escribir, para mí, es hacer el esfuerzo de soñar, una tentativa de romper barreras y sucede que a veces, escribiendo algunas ventanas se entreabren.

William Faulkner:
Un escritor necesita tres cosas: experiencia, observación e imaginación. Cualesquiera dos de ellas, y a veces una sola, puede suplir la falta de otras. Gustave Flaubert: Escribir un libro es como tocar piano con bolas de plomo atadas a las falanges. pero una vez que se pueda ejecutar la melodía sin dificultad y con los brazos remangados, quizá resulte algo bueno. En mi caso creo que estoy en la línea correcta. No se trabaja para uno mismo sino para los demás.

Cuando Miguel de Cervantes terminó de escribir la primera parte de El Quijote, reconoció en su prólogo que las musas le eran propicias a pesar de las adversas circunstancias en que había engendrado la historia de don Alonso Quijano. Pero quiso expresar dicho reconocimiento con una ironía disfrazada de modestia, disculpándose ante los lectores por haber concebido “un hijo feo y sin gracia alguna” y achacando este hecho a dos razones. La primera, la imposibilidad de contravenir el orden natural, según el cual “cada cosa engendra su semejante” y la segunda, las condiciones tan poco propicias para que las musas se hicieran presentes durante la gestación de su obra: en una incómoda y ruidosa prisión.

Pero más adelante dice que no siempre las musas se hacen presente, “a pesar de permanecer durante largos ratos con el papel delante, la pluma en la oreja, el codo en el bufete y la mano en la mejilla, pensando en lo que diría las traviesas deidades no acababan de decidirse. En la mitología griega, las Musas eran consideradas protectoras e inspiradoras de toda forma de arte y de cualquier tipo de inteligencia. Siempre se les ha relacionado con el fenómeno de la inspiración artística en el ser humano. Pero este fenómeno aún es un misterio.

-El libro “Cuando llegan las musas” de Raúl Cremades y Angel Esteban, publicado por la editorial Espasa pretende explicarnos como trabajan los grandes maestros de la literatura y así acercarnos a esa gestación tan maravillosa que es escribir un libro, creación en la que no solo las musas ponen sus manos. En este libro podemos responder a preguntas como: ¿Cómo conseguía concentrarse Miguel Delibes o Buero Vallejo para escribir sus obras mientras sus hijos pequeños jugaban a su alrededor? ¿Porqué Carmen Martín Gaite murió abrazada a sus cuadernos? ¿Porqué Vargas Llosa suele escribir rodeado de hipopótamos y García Márquez necesita de una flor amarilla en su escritorio para escribir? ¿Porqué Isabel Allende siempre comienza sus novelas en la misma fecha, un 8 de enero?

Además, mientras se aventuren en los capítulos del libro podrán ser testigos de algunos de los momentos más sublimes de la creación de nuestros autores como, por ejemplo: de aquella noche solitaria y triste en la que Rafael Alberti en un estudio de radio de su exilio parisino escribió “La paloma”, uno de sus mejores poemas de amor; o de aquel día en que mientras esperaba la comida en un restaurante de Lisboa a José Saramago se le ocurrió escribir “Ensayo sobre la ceguera”. Conocerá de las inmersiones matutinas de Borges en la bañera de su casa, donde meditaba y decidía si lo que había soñado la noche anterior le podría servir para alguna historia o un poema; sabrá que Carlos Fuentes siente, cuando está escribiendo la presencia de su difunto hijo dentro de sí.

También podrá conocer a los escritores como lo que son, seres humanos: por ejemplo, compartirá con Saramago el susto que pegó cuando por un “dedazo” se le borraron las 80 páginas que había borrado de su novela “La caverna” o se enfadará junto a Buero Vallejo cuando sus hijos jugaban al futbol en el pasillo de su casa y chutaban contra la puerta del salón donde trataba de escribir sus obras de teatro. Y sufrirá junto a Delibes, cuando al cambiar su lugar de trabajo a un estudio tranquilo y sin ruidos, no pudo concentrarse y seguir escribiendo “Los Santos inocentes”.

A continuación publicamos datos curiosos del libro:

Gabriel García Márquez:

-Una de las millones de anécdotas que adornan la vida de Gabo fue cuando conoció a Hemingway, en 1957 en el París lluvioso iba cruzando una calle, Gabo por miedo a hablarle con su inglés mediocre prefirió gritarle “Maestro” a lo que Hemingway le respondió también gritando y sin siquiera conocerlo “adióooooos, amigo”.

-Gabriel García Márquez pensaba que las ideas son como el vino, mejoran con el tiempo, por eso tardó 18 años en hacer Cien años de soledad, 17 para El otoño del patriarca y 30 para Crónica de una muerte anunciada. Todas sus historias partían de una imagen: Su cuento favorito “La siesta del martes” surgió de la visión de una mujer y una niña vestidas de negro, caminando bajo un paraguas oscuro por un pueblo desierto un día de calor insoportable. “La hojarasca” parte de un hombre que lleva a su nieto a un entierro, “Cien años de soledad” nace de cuando su abuelo lo llevó al circo a conocer el hielo. “El coronel no tiene quien le escriba” parte de una estampa triste de un hombre que espera una lancha en el mercado de barranquilla, evocada cuando él mismo esperaba con ansias una carta que solucione su penuria económica.
– Sus abuelos fueron importantísimos en su vida, su abuelo siempre le dijo que el diccionario era como una lámpara mágica que resolvía todos los enigmas. Su abuela le decía que algunos parientes muertos habitaban en su casa, ella era un universo de imaginación y misterio. “Si te portas mal, vendrá tu tía Petra a llevarte al más allá”, le decía.

-Descubrió que iba ser escritor leyendo “La metamorfosis” de Kafka. “Yo no sabía que esto era posible hacerlo, pero si es así, escribir me interesa”, decía.
-Gabo acepta ser muy supersticioso, siempre necesita tener una flor amarilla en su mesa de trabajo, según él porque le da muy buena suerte, además piensa que los caracoles detrás de la puerta, los pavos reales, las flores de plástico, el frac (que evitó en la ceremonia del Nobel) le dan muy mala suerte.

-Como escritor, vivió la vida de muchos de sus personajes: Lloró dos horas cuando tuvo que matar a su personaje de Cien años de soledad, el coronel Buendía. En sus últimos años, además de terminar sus Memorias, trabajó en cuentos y novelas, una de ellas marca la historia de un hombre que morirá al escribir la última frase de la novela que se encuentra realizando. Muchos aseguran que Gabo ha dicho que “nunca como ahora su novela se parece tanto a la vida”, quizá por eso se resistía a terminarla….


Jorge Luis Borges:

-Uno de los acontecimientos biográficos que marcó la vida Borges fue cuando en la Navidad de 1938, se golpeó la cabeza contra la esquina de una ventana, que le ocasionó una septicemia que estuvo a punto de acabar con su vida. Este hecho quedó plasmado en su libro “El sur” y fue el momento en el que decidió ponerse a escribir porque tenía miedo de que su cerebro se hubiera dañado.
-Desde niño era un devorador de libros, antes de los 9 años ya se había leído El Quijote, (en inglés), Las mil y una noches y cientos de libros de aventuras.
-A partir de sus 50 año empezó a quedarse ciego, situación que para una persona que vive por y para la literatura fue una gran desgracia. Luego de perder la vista su madre, su esposa María Kodama, sus alumnos y amigos le iban a leer.
-Una de las anécdotas que más lo marcaron con respecto a su oficio de escritor fue que en un ciclo de conferencias en Estados Unidos un estudiante corría descalzo por el jardín del recinto universitario, vestido con una chaqueta al estilo Napoleón, se acercó velozmente a Borges y, le besó las manos mientras le decía “usted es mi Whitman”.

Gustavo Adolfo Bécquer confesaba que por los tenebrosos rincones de su cerebro, acurrucados y desnudos, dormían con frecuencia los hijos extravagantes de su fantasía, esperando en silencio que el arte los vistiera de palabras para poderse presentar decentes en la escena del mundo.

-Borges realizaba todas las mañanas inmersiones en la bañera de su casa, donde meditaba y decidía si lo que había soñado la noche anterior le podría servir para alguna historia o un poema.
-Muchos de los temas recurrentes de Borges nacían de sus sueños recurrentes, como por ejemplo los laberintos, los tigres, los espejos, los cuchillos estaban en la mayoría de sus escritos.

Mario Vargas Llosa:

-El escritor Mario Vargas Llosa escribe rodeado de figuras de hipopótamos, su casa completa está llena de ellos. Dice que esta colección la empezó en 1983 cuando dio a conocer su tercera obra dramática llamada “Kathie y el hipopótamo” en la que un hombre y una mujer se reúnen dos horas diarias para dedicarse a mentir. A partir de entonces sus amigos y admiradores no han parado de regalarle estos animales.

-Suele viajar cargado de libros y papeles, “Probablemente la hernia discal que padezco desde hace algunos años se deba a transportar mis libros por todo el mundo”, comenta Vargas Llosa agregando que al parecer la literatura no solo deja cicatrices en el alma.

José Saramago:

-Una vez al tocar un botón sin querer borró las primeras 80 páginas de su novela “La Caverna”, el susto fue increíble pero pronto las pudo recuperar

-Decidió ser escritor a los 30 años, empezó a escribir algunas cosas, pero al no estar del todo contento, dejó de escribir por 20 años, hasta que al salir de la dirección del Diario de noticias escribe “Manual de pintura y caligrafía”, obra que el autor considera el verdadero inicio de su carrera literaria.

-José Saramago no pudo ir a la universidad, no compró un libro sino hasta los 19 años, después de escribir sus dos primeros libros abandonó su carrera por 20 años. Durante esos 20 años trabajó en varios oficios: operario en un taller metalúrgico, administrativo, diseñador, funcionario de salud, asesor editorial, traductor y periodista.
-Sólo escribía dos folios por día y nada más.

Gustavo Adolfo Bécquer definía a su musa como: “Fecunda, como el lecho de amor de la miseria y parecida a esos padres que engendran más hijos de los que pueden alimentar, mi musa concibe y pare en el misterioso santuario de la cabeza, poblándola de creaciones sin número, a las cuales ni mi actividad ni todos los años que me restan de vida serían suficientes a dar forma.

Isabel Allende:

-Siempre inicia sus novelas en la misma fecha, 8 de enero. Escogió ese día porque le había traído suerte cuando escribió “la Casa de los espíritus”.
-Su familia, como ella misma asegura, está un poco loca. Por ejemplo, la madre de Isabel, preocupada por la escasa estatura de su hija, y ante el temor de que creciera muy poco, la llevó desde muy pequeña a un gimnasio en el que le ataban las manos y le estiraban de los pies para intentar alargar su cuerpo. La abuela, fue una discípula de Madame Blavatsky, que experimentaba con la telepatía, porque no confiaba en el correo.

-Su método de trabajo está lleno de rituales, en su escritorio siempre hay flores frescas e incienso para espantar el tedio, tiene las obras completas de Pablo Neruda bajó el ordenador, para atraer la inspiración, siempre tiene velas encendidas para llamar las musas, además como no usa reloj, esa vela le funciona para medir el tiempo.
-El dolor siempre ha sido constante en la vida de Isabel Allende, sus padres se separaron cuando ella era muy pequeña, y poco más tarde murió su abuela, por lo que vivía con su abuelo que llevaba a tal extremo el luto que llegó a pintar los muebles de negro. Luego la recibieron dos tíos vascos, que creía que los niños crecen más fuertes mediante el martirio. Cuando la infancia desaparece, su tío es asesinado y la familia entera huye hacia el exilio, después de sufrir meses por causa de su apellido. Pero fue en 1991 cuando el golpe mayor llega, su hija Paula muere, después de pasar muchos meses en coma.

– El libro Afrodita nació un día después de dos sueños que Isabel tuvo, en uno se tiraba a una piscina llena de salsa y en el otro se comía a Antonio Banderas, enrollado en una tortilla mexicana y sazonado con guacamole.

Octavio Paz:

-En lugar de contar viejos billetes en el Banco Central de México, como era su obligación, se dedicaba a componer poemas en su mente, los aprendía de memoria y luego los escribía al llegar a la casa, así escribió una serie de sonetos que él mismo calificó como “bastante fúnebres”.

Carlos Fuentes:

-Durante el siglo XIX una mujer fue asaltada en la calle por un forajido. “Entrégueme sus anillos, señora”, dijo el ladrón, a lo que la mujer respondió “Primero me corta usted los dedos porque son mis anillos de compromiso y matrimonio”. El ladrón sacó el machete y le cortó los tres dedos a la señora, colocó las falanges recién amputadas bajo su propio sombrero y partió cabalgando. Este episodio es con el que comienza la novela de Carlos Fuentes “Los años de Laura Díaz” y se basa en la vida real, ya que le sucedió a la bisabuela del escritor. La primera vez que escuchó lo que le pasó a su bisabuela Matilde Vélez fue cuando tenía 4 años, cuando escribió la novela en la que lo cuenta tenía 70 años.

-Su afán por escribir y ser leído lleva a Carlos Fuentes a la edad de 7 años de edad a editar su primera revista artesanal, de periodicidad mensual. El escribía, ilustraba, diseñaba y hasta la repartía.

-Escribió “El instinto de Inez” para poner salir de la depresión en que había entrado luego de la muerte de su hijo Carlos Fuentes Lemus, debido a la hemofilia.

Mario Benedetti:

-El 1 de enero de 1974, debido al golpe militar que tuvo lugar en Uruguay unos meses antes, Benedetti se vio obligado a salir de su país, y lo hizo rumbo a Argentina. Durante 11 años pasó también por Perú, España y Cuba. Esto repercute en su obra y en toda su vida.

-a sus más de ochenta años, procura llegar temprano a sus citas y así aprovechar ese tiempo para trabajar.

 -Cuando escribió “Poemas de oficina” sabía de lo que hablaba ya que trabajó como empleado público y privado por más de 15 años: como funcionario de la Contaduría General de la Nación, tenedor de libros en una inmobiliaria, taquígrafo de la facultad de Química o empleado de una casa de repuestos de automóvil.

-Una anécdota interesante y un poco macabra es que cuando escribió Gracias por el fuego, Benedetti le pidió su opinión al crítico Emir Rodríguez y este le dijo que para serle sincero, mejor que la quemara, por dicha Benedetti no le hizo caso y le preguntó que porqué esta opinión tan radical, Rodríguez le aseguró que le pareció que nadie se suicidaría en Uruguay tirándose de un noveno piso, como sucedía en la obra. Benedetti le respondió que nadie sabe, ya que la prensa uruguaya tenía prohibido informar sobre actos suicidas. Parece que el macabro destino quiso darle la razón a Benedetti, que mientras paseaba por la plaza Independencia vio a un grupo de gente que rodeaba el cuerpo de un suicida que se había arrojado de un noveno piso.

Rafael Alberti:

-Según Alberti, el mayor homenaje que puede recibir un poeta es que la gente sencilla recite sus versos, aunque a veces no los identifique con su autor, como le ocurrió con una señora que le limpiaba la casa: en cierta ocasión, mientras ordenaba la casa, Alberti la oyó cantar con entusiasmo su poema “La paloma”, muy halagado, le preguntó si le gustaba la canción, y ella respondió: ¡Ay sí, don Rafael! ¡Es que Antonio Machado escribe unos poemas preciosos!

– En su casa tenía un cartel que decía: “No se escriben prólogos ni se conceden entrevistas” pero no por pedantería sino porque si concediera todas las entrevistas que le pidieron o aceptara todos los prólogos que le solicitaron durante su vida, no hubiera tenido tiempo de escribir poesía.

-Alberti le tenía pánico a los automóviles, miedo que compartía con otros escritores como Pablo Neruda y Federico García Lorca. Cuando paseaban los tres juntos y debían cruzar una calle muy transitada, lo hacían bien tomados de los brazos, unidos por el temor de que un coche los llevara por delante, formando un trío “casi rayano en lo tragicómico” según el propio Alberti. De ese miedo nació su libro “Roma, peligro para caminantes”. Lo peor es que el 18 de julio de 1987 en España sucedió lo que tanto temió, sufrió un accidente de tráfico, que además del increíble susto le dejó varias contusiones y una pierna quebrada.

-Los remordimientos también inspiraron varios de sus poemas, porque cuando era joven era aficionado a matar pájaros, práctica que era prohibida, así que para que nadie supiera de sus actividades clandestinas, los mataba, les estrujaba los sesos con sus manos y los escondía bajo su camisa. Muchos años después, quizá para compensar aquellos crímenes salvó de muerte a varios ratoncillos que aparecieron en su estancia.

-Siempre vivió de su poesía, pero a veces por necesidad aceptaba encargos, una vez hizo un poema a un vizconde sobre el vino, el vizconde le dio a elegir entre un caballo o cinco mil pesetas, él eligió el dinero, porque al vivir en un tercer piso no tenía espacio para el nuevo inquilino.

-Nunca fue buen administrador de sus dineros, por ejemplo, cuando ganó el Premio Nacional de Poesía, se gastó 4.000 de las 5.000 pesetas que le dieron invitando a helados durante muchas tardes a amigos y conocidos.

-Era un poco desordenado y a ese desorden se unía su loro “Cocorico” que en varias ocasiones se comió, literalmente, algunos de los poemas de su dueño o hacía sus necesidades sobre los papeles de Alberti. Alberti decía que el causante de todo ese desorden era un travieso duende invisible, él cual aparece en su poema “La arboleda perdida”. En esa época Alberti tenía 5 gafas para poder encontrar cualquiera de ellas por algún rincón de su casa.

-Siempre llevaba su cuaderno de apuntes por si algún poema se le ocurría por ejemplo escribió muchos de ellos en los aeropuertos, en el avión no tantos porque la mayor parte del tiempo la pasaba dibujando palomitas para la tripulación de la aeronave.
-En cuanto a su horario de trabajo, Alberti fue toda la vida un poeta de madrugada. Desde joven se despertaba y se levantaba al amanecer. Era cuando los poemas acudían con menos pereza a su mente.

-Rafael Alberti era presa de las pesadillas y las apariciones, según él decía, soñaba constantemente con un inmenso pulpo negro que se escondía bajo su cama; además dice que después de 1987 se le apareció su difunto padre, el cual le inspiró algunos fragmentos de “La arboleda perdida”.

– En el quinto volumen de “La arboleda perdida”, el poeta escribió que había decidido a vivir hasta el año 2015, aunque no pudo consumar sus ilusiones porque murió en 1999.

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