Uso correcto del gerundio y revisión de algunos solecismos

USO CORRECTO DEL GERUNDIO:

  1. La función más general del gerundio, aunque no exclusiva, es la de modificar al verbo como un adverbio de modo: hablaba gritando, pasaron corriendo, contestó sonriendo, etc. En estos ejemplos, el gerundio está puesto después del verbo y es la construcción más lógica y regular, pero puede anteponerse como en este caso:

Sonriendo, contestó. En este caso el gerundio adquiere un relieve estilístico parecido al de los adjetivos calificativos antepuestos al sustantivo.

  • Utilizado en función verbal, la acción que denota debe ser anterior o contemporánea a la del verbo conjugado en la oración principal:

“Quitándose del cuello una riquísima cadena que llevaba, se la dio a Gonzalo en sus propias manos”. (Denota acción anterior).

“Enseñando se aprende”. (Denota acción contemporánea).

  • En virtud de la regla anterior, son reprobables las construcciones en las que el gerundio denota una acción posterior a la del verbo principal:

 Ej: “El agresor huyó, siendo detenido después”.

En estos casos debe resolverse la dificultad mediante el uso de conjunciones coordinantes:

“El agresor huyó y fue detenido después”.

  • En el español antiguo solía ante ponérsele al segundo la preposición “en” para significar anterioridad inmediata con respecto al verbo principal:

Ejemplo: “En fin del otoño se volvió el rey a Sevilla con intento de en pasar y juntar una grande flota y hacer la guerra por el mar”.

  • El gerundio no puede acompañar a un sustantivo para especificarlo en circunstancias como esta:

“Se promulgaron leyes aduaneras protegiendo el comercio local”.

Pero sí puede acompañarlo cuando es explicativo y desenvuelve una condición inherente a toda la especie representada por el sustantivo:

“Las leyes aduaneras, protegiendo el comercio local, actúan como reguladoras y amparo del mismo”.

EL DEQUEÍSMO:

El dequeísmo es un solecismo, (alteración del orden sintáctico de una frase) muy común aun entre hablantes de cierta cultura. Consiste en interponer la preposición “de” entre un verbo transitivo y un complemento directo, encabezado por “que”.

Ejemplo: “Considero de que debes venir”.

Lo correcto es: “Considero que debes venir”.

Este vicio se origina en la confusión con ciertos verbos pronominales o intransitivos que sí requieren la preposición “de”.

Ejemplo: “Nos acordamos, de pronto, de que el tren llegaría en unos instantes”

                 “Dudo de que te acuerdes de mi encargo”.

También por asimilación a la construcción qué adjetivo precedidos por verbos copulativos:

            “estaba seguro de que triunfaría”

            “soy consciente de que vales mucho”

Los escritores clásicos de los siglos de oro, acostumbraban suprimir la preposición en construcciones como la última citada. Escribían, por ejemplo:

            Está convencido que se restablecerá…

Tal supresión no debe ser imitada por el hablista, aunque los ejemplos sean insignes. La sintaxis correcta de la última oración es:

            Está convencido de que se restablecerá…

DEBER DE:

La interposición de la preposición “de” entre el verbo deber y un infinitivo, introduce el significado dubitativo. “Debe de” estar significa que creemos en la presencia de alguien o de algo, pero no estamos seguros. Pero si decimos: “debes trabajar”, estamos expresando un mandato. No debe decirse, por ejemplo, “iré al médico”, ni tampoco “voy al médico”. Lo correcto, es decir: “iré al consultorio o a la casa del médico”.

Asimismo, es preferible decir: “ocuparse en algo” a “ocuparse de algo”, aunque este uso no está reprobado por todos los gramáticos.

Los nombres propios como complemento directo piden la preposición “a”.

Ejemplo: “visite a Roma” o “dejamos a Buenos Aires”.

Están exceptuados de esta regla los nombres propios que contienen un artículo. Por ejemplo: “visité La Rioja”.

ADVERBIO MÁS POSESIVO:

Frecuentemente oímos locuciones como estas:

“iba delante mío”; o “se sentó detrás tuyo”.

Los adverbios no deben ser modificados por posesivos ni tampoco modificarlos a ellos. En estos casos el uso correcto requiere complementos con preposición y término:

“iban delante de mí” o “se sentó detrás de ti”.

CONCORDANCIA DE ALGUNOS PRONOMBRES:

Observemos esta alocución: “yo le dije a ellos lo siguiente…”

“le” es un pronombre personal de tercera persona que anuncia, en este caso, a “ellos” (Complemento directo). Por lo tanto, corresponde decir: “yo les dije a ellos lo siguiente…”.

A la inversa, solemos escuchar en el doblaje de algunas películas:

“voy a decir algo y se los digo a todos ustedes”.

En este caso, “lo” reproduce el pronombre indeterminado “algo”, en singular, el complemento directo “a todos ustedes” está anticipado por “se” que es invariable.

SUSTANTIVOS FEMENINOS CON ARTÍCULO MASCULINO:

Ejemplo: “este alma”; “mucho hambre”; “este ala del avión”, etc.

Este error es consistente en acompañar un sustantivo femenino con un demostrativo masculino. La confusión se produce a raíz de que por razones de eufonía nombramos el sustantivo comenzado con “a” con su artículo determinado masculino.

Ejemplo: “el área”, “el alma”, “el agua”.

Esta licencia de concordancia está consagrada por el uso. Lo mismo ocurre con otros sustantivos como hacha, arma, etcétera. Pero cuando estas expresiones pasan al plural o requieren un posesivo, el sustantivo se expresa en plural.

Ejemplos: las almas, muchas hambres, estas alas, aquellas armas, etc.

Prof. Lic. Mario Valdez

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